martes, 1 de septiembre de 2020

Hojas de palabras

 El escritor Francisco Romano Pérez tuvo la gentileza de invitarme a publicar en la revista "Hojas de palabras" en la edición Nº101-agosto del 2020- Comparto las dos poesías que fueron publicadas.   



 

El viento

 

El viento pendenciero

merodea entre las ramas

robando pétalos

y mariposas pentagramadas

para regalarle a la luna.

 

Los ladridos lo deschava

desde los techos desnudos

que esperan el rocío del lucero.

 

Fugazmente huye el viento

entre besos humedecidos

y gritos enredados

en los cableados

 

Allí va el ladrón enamorado

apagando las velas de los difuntos

y tejiendo nubes de arena

 

    "Noche estrellada" Vicent Van Gogh    



La Pobreza
 
Ella
pasea por las ciudades,
y se perfuma
con el llanto de cada mujer
que perdió su trabajo.
 
Dicen
las lenguas de la manzana
que entró a las casas
para ver qué comer;
pero vio su rostro
colgada en la mirada
de la infancia.
 
Ella se seca las lágrimas
con restos de manteles
que destrozaron
los comensales
en el último almuerzo.
 
La pobre  
se hizo amiga
de los vagabundos
y con su rímel
le escribe elegías
al dolor compartido.


                                                     "La pobreza agazapada" Pablo Picasso






lunes, 3 de agosto de 2020

Saludo a "El viento"

La revista cultural "El viento" me  invitó a formar parte de su canal de youtube con un video en el cual comparto una de mis poesías titulada "Soliloquio de un lector".


miércoles, 1 de julio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

Imaginar



En el marco del "Mayo de la letras" que se realizó de manera digital en la provincia de Tucumán junto al auspicio del diario Cuarto Poder, la UNT (Universidad nacional de Tucumán) y el espacio Punto de Encuentro, tuvieron la gentileza de realizar de invitarme por parte del escritor Marx Bauzá para la realización del audio poesía "Imaginar".



lunes, 4 de mayo de 2020

Asumir lo que seremos

El 4 de abril, en medio de la pandemia que azota el mundo, Revista Cisne Digital publica tres poesías de mi autoría  de las cuales compartiré dos porque una de ellas "Cuerpo vacío"  fue publicada en este blog el 1 de septiembre del 2019.

Las dos poesías hablan del ser que asume a una lengua que cruzó todo el universo y un interrogatorio a la poesía ante el peligro de quedarnos callados.




  Asumir

Esperar en la ausencia
que el lenguaje
me brinde las palabras
que no herede
cuando la historia
solamente caminaba
en pangea,
es asumir
que soy una partícula
naufragando
en los mares
pintados
por las orquestas
del silencio.


¿Qué seré?
¿Seré una extrañeza
delirando en sus labio?
¿Seré una parte
bordeando su vértigo?
¿Seré un pez
nadando en su boca?
¿Seré una partícula
de su oxigeno?
¿Seré un ratón
escarbando sus entrañas?
Dímelo,
universo flagelado
¿Seré la fruta podrida
en su umbral?
¿Seré el trapo caído
de sus ojos lunáticos?
¿Seré un vagabundo
en su desierto?
Dímelo,
poesía tartamuda:
Qué seré cuando acalle.

miércoles, 1 de abril de 2020

Tres historias con gatos

La editorial "La Fonola Cartonera" de Chile tuvo la gentileza de publicar tres microrrelatos de mi autoría en la antología "Miau", un hermoso libro con historias de gatos. En la misma participaron autores de España y México.


                                               Lo que hice para encontrarla

Rugí salvajemente, manoteaba los barrotes y al candado de la jaula, con la esperanza de poder escapar. Use toda mi fuerza como si fuera Sansón. Insistí hasta lograr abrir las rejas de la jaula. Luego salí detrás de aquellos maleantes que me han separado de mi madre. Corrí varios kilómetros renunciando el buen porvenir que me prometían. Corrí y corrí sin parar. Solamente me guiaba por rastrear su olor. Corrí hasta que llegué. El baldío seguía igual. Mientras más me acercaba a ella, la ira se apaciguaba. Y apenas sentí sus manos volví a ser un gatito que mueve alegremente su rabo.
  






                                                      Última vida
   Siempre admiraba su belleza. Era una deidad agitando su sensual silueta a la luz de la luna. Sabía que ninguna flor, ni la más rara avis codiciada podrían enamorarla. Entre los techados y las tapias se rumoreó que nadie logró conquistarla, porque quien se animó perdió su vida y también sucedería lo mismo quien se atreviera a ganar su corazón. Ésta superstición no me causó miedo. Durante meses me llené de coraje hasta que decidí acercarme a ella para enamorarla. Lamentablemente fracasé siete veces, y por esa estúpida causa perdí mi vida por completo. Ahora estoy volando con otros felinos en el cielo.










                                                       La venganza
Apenas llegó a casa nuestras vidas se fueron quedando sin alimentos. ¡Y eso que hemos  tratado de ser cordial con él, pero fue en vano! Día a día nos atacaba, nos maltrataba hasta nos asesinaba. La familia galardonaba sus acciones cantándole: “Si se puede”. Nosotros, cansados de esos flagelos decidimos cobrar venganza. Nos organizamos, lo atacamos como pudimos, hasta que él no pudo soportar y se terminó desplomando en el piso. Enloquecidos como caníbales danzando en un rito mortal, hicimos que la casa llorará desconsoladamente y el barrio sintiera el olor a pelo y la carne quemada del gato señor Fold. 

jueves, 5 de marzo de 2020

semblanza a la casona de los Tomkimson


Semblanza a la casa de los Tomkimson

  En Malli I, Andalgalá, se encuentra dos construcciones históricas de gran valor: La casa de los Tomkinson y la bodega de Samuel Lafone Quevedo. Hoy solamente son vestigios que nos cuentan historias o, por los menos, nos ayudan a imaginar de cómo fue la vida a finales siglo XIX y al comienzo del siglo XX.
  La casona de los Tomkismon es una construcción de modelo colonial, con muros espesos, habitaciones amplias, construidos sobre una sola planta, y techo alto. El living, hoy destechado, posee una chimenea hollinada que pareció ser el lugar donde la familia convocaba a sus amistades a reunirse. Estar allí, imaginándose el pasado, es como contemplar una pintura de Pierre Reonir, o de algún pintor impresionista. Se puede apreciar, como si se tratara de objetos fantasmagórico, a unos mesones y sillones de algarrobo cubiertos por tapices y alfombras indígenas. Las paredes conservan las estelas de los cuadros de algún pintor desconocido de Europa o de la patria grande. Seguramente, allí, las bibliotecas poseían libros lujosos de tapas duras o de cuero, las hojas, perfumadas, escritas con letras cursivas, y, quizás, algunos manuscritos originales. Posiblemente había allí algunos tomos de libros de Lafontaine, Isopo, Platón o Schopenhauer, material bibliográfico que la familia o allegados los utilizaban para la lectura de formación o de goce. ¿Qué habrá habido realmente en esa casa que una vez fue lujo y hoy solamente son escombros?


Casona de los Tomkinson (imagen arriba- exterior. imagen abajo- interior)
Archivo Andalgalá noticia
                                           
    Siguiendo por el camino arenoso y a pocos metros de la antigua casona se encuentra los restos de la bodega de Samuel Lafone Quevedo. De aquella queda solamente una pared que da a la calle. Ella posee dos inscripciones: las siglas de quien fue el propietario “SALQ”; y una fecha: “1888”.  El bodegón parece que estuvo rodeado por un campo verde, a veces seco y grisáceo, lleno de algarrobos vitalizados por el sol, unas acequias enverdecidas por el musgo donde el agua corre hasta llegar a las hortalizas y viñedos; y, sobre todo, con una mirada al imponente al condado de Aconquija.
   Si uno recorriera ese camino arenoso y se detuviera a observar las sombras colándose entremedio de la arboleda y las paredes de aquellas antiguas construcciones, se puede percibir, imaginariamente, el aroma de los vinos añejos y el olor a carpintería, u oírse el ruido de la herrería o los pasos de quienes que se dedicaban a las curtiembres, a las tejedurías, entre otros oficios.          

Bodega de Samuel Lafone Quevedo
(Archivo Secretaria de Cultura de Andalgalá)

  Entre la casona y la bodega, seguramente, los Tómkinson con Samuel Lafone Quevedo y Ricardo Quevedo Blamey Lafone conversaban sobre música clásica o interpretaban a compositores como Haydn, Gounod, Mendelssohn, Haendel, Boccherini, Verdi, Schubert, o Straus.  Probablemente esos encuentros en medio de un paisaje fascinante inspiraron al embajador y compositor Blamey a componer obras como “Escenas de Catamarca”, o “Andalgalá”; esta última, vale comentar, se escuchó por primera vez en Londres en 1932, fue dirigida por Sir Henry Pitt, transmitido por la BBC a Argentina varias veces, y se presentó en muchas ciudades alemanas antes de la guerra mundial.
   Caminar por esa estampa, donde un camino viejo, arenoso, despoblado,  ambientado por el canto de los pájaros que musicalizan el momento sublime en que el sol se esconde detrás de las montañas grisáceas, azuladas o verdosas, dependiendo como el aire las pinte, es sentirse dentro de una pintura naturalista. Estar en medio de estas construcciones que esconden entre sus escombros y recovecos fragmentos de la historia, nos ayudan a recrear el pasado o, al menos, imaginarlo.


Articulo publicado en la revista: Mal de ojo- Nº 2
                                                            
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